...o cómo cagarla en equipo.

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sábado, 26 de enero de 2013

I want to hold your hand

A veces parece que no sales de una que te metes en otra. Que cuando intentas salir a la superficie, una extraña corriente te arrastra hacia el fondo. Y tú ya no sabes ni hacia dónde tienes que nadar porque solo hay oscuridad a tu alrededor y cada vez tienes menos fuerzas para seguir nadando.
Pero entonces aparece una mano amiga y te recuerda que hay que seguir nadando hacia la superficie porque si no te ahogas. Esa persona tampoco sabe hacia dónde hay que nadar pero te coge de la mano y te ayuda a encontrar la salida. Y a veces es todo lo que se necesita: alguien que recoja tus pedazos y los guarde en una cajita para cuando tengas fuerzas para unirlos de nuevo. Porque entre tanta oscuridad a veces se nos olvida hasta quiénes somos, cómo acabamos ahí y que somos capaces de salir.
La cuestión no es solo tener a alguien a quién tenderle la mano, sino ser capaces de tender la mano y dejarte ayudar, intentando que no os acabéis perdiendo los dos entre la oscuridad.
Dicen que hace falta acabar de tocar fondo para poder salir a la superficie. A lo mejor toca hundirse para saber hacia dónde nadar. A lo mejor…


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miércoles, 3 de octubre de 2012

La senda del perdedor


Parecía un día cualquiera, un día como todos. La misma rutina de la nada. Leer... Escuchar música... Leer escuchando música... Ver una película... Meterse donde no te llaman... Perdón, en Infojobs, quería decir.

A mi modo de vida, la mañana empieza cuando me levanto –valga la redundancia-, ya sean las 10 o las 13. Eso de que la tarde empieza a partir de las 12 es una bola. La tarde empieza cuando acabo de comer. Si no cómo, nunca llega la tarde, si meriendo directamente, llega la noche.

A pocos minutos de esa mañana, fuera la hora que fuese, recibo una llamada. Supermercados Jespac. Famosos mundialmente. Me habían seleccionado de una entrevista que tuvo lugar hacia cosa de un mes, entrevista en la que me dijeron que me llamarían esa misma semana y de la que no recibí llamada alguna. Suena en mi cabeza Getting Better, de los Beatles, mientras asimilo la enorme sorpresa por la llamada después de haber perdido toda esperanza.
Es triste que teniendo un titulo, no se tenga garantizado un trabajo, haya que competir con cualquiera sin dicha titulación, y encima dar gracias de conseguirlo. Pero no es mi caso, me quejo por vicio.


Pasa una merienda, llega la noche. De nuevo la mañana, pero pronto esta vez.
Con esa “alegría” de saber que empezaba a trabajar en menos de una semana, me dirigí a la oficina de dicho supermercado. Por suerte estaba en mi propio barrio. Llevo todos los papeles que me pidieron, extrañado de que la demanda de empleo no fuera uno de ellos. Me dan la ropa. Me la pruebo. Alucino con mi buena percha y con lo feos que pueden llegar a ser los uniformes de supermercado. Según un amigo, los de Mercadona hacen un buen culo... No se a que Mercadona debe haber ido.

Me marcho del lugar, cargado con el uniforme. Llegando a casa, vuelven a llamarme para decirme que no les he entregado la demanda de empleo. Inútiles...
La mando por fax, el primer fax que mando en mi vida. Me clavan 1 euro. Estos moros...

Ya en casa, acabado de comer, decido ir al paraíso. El paraíso tiene nombre: FNAC.
Antes, cuando trabajaba, cada mes compraba un CD, un libro y un DVD. Esta vez, como celebración por empezar a trabajar, y gastando parte de ese poco dinero que empezaba a quedarme, decido autoregalarme un libro.

Una vez allí, empieza el proceso... Sacar móvil. Abrir bloc de notas. Mirar la lista de libros apuntados para leer. Primera letra, la T. Repasar toda la estantería...nada. Segunda letra, la B. Repasar estantería...nada. Y así con multitud de letras, volviendo una y otra vez a mirar una misma estantería, buscando otro autor distinto. Y todo por no preguntar a algún empleado de la tienda por tal o cual libro. Sufro fobia social. Si me atropellaran, preferiría que se dieran a la fuga en lugar de que se pararan y me preguntaran como estoy. Ahí si que me joderían...

Al final me decanto por la B. Bukowski, La senda del perdedor. Otro borracho.
Pago y me voy. Rato después de salir de la tienda, ya en casa, suenan los Beatles con Rock and Roll Music. Esta vez no es mi mente, es mi móvil, con una canción distinta cada semana.
Esa es una de mis manías, cambiar el tono de llamada semanalmente. Pero no es la peor de ellas... No hay comparación con tener que subir o bajar el volumen de 5 en 5. Si el volumen no va numérico, sino con esa linea indefinida, muero.

Volviendo a la llamada... Una vez más, supermecados Jespac. Me dicen que no pueden hacerme el contrato. Problemas con los contratos formativos. Me quedo sin curro...

Desolado, cuelgo el teléfono. Miro la mesa. Ahí estaba el libro. La senda del perdedor. Parece cosa del destino. Resulta ideal...
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lunes, 24 de septiembre de 2012

El excéntrico pedorro de Hollywood


El excéntrico en cuestión recibe el nombre de Timothy Carey. Actor secundario que empezó su carrera en la década de los 50 y que se extendería durante poco más de cuarenta años. Su nombre no les será conocido, nunca tuvo un papel extenso de calado, aunque hizo  apariciones destacadas gracias a directores que pasaron a la historia del cine, tales como Stanley Kubrick o John Cassavetes. Pero aparte de su faceta como actor de reparto, es conocido por su comportamiento estrafalario en los rodajes de las diferentes películas que tuvo oportunidad de trabajar, de cómo consiguió o rechazó alguna de ellas, de su afición a tirarse sonoros pedos  y de su relación con otros actores y directores. En su periplo por Hollywood le dio tiempo a tener encontronazos con Marlon Brando, a ser despedido por Billy Wilder, a ser el único actor, junto a Peter Sellers, de tener carta blanca para alterar sus diálogos en películas de Kubrick, a ser odiado por Kirk Douglas o de compartir reparto con James Dean. Esto y mucho más se podrá leer próximamente en los siguientes párrafos.
Empezamos por su primer despido, que no se hizo esperar ya que éste le  llegó en su primer trabajo. Recién salido del Actor´s Studio y ávido de salir en películas se enteró que Billy Wilder estaba rodando una en Nuevo México, El Gran Carnaval, y allí que se fue a meter las narices.  No duro más que un par de días, los suficientes para que todo el equipo se cansara de decirle que él no era el protagonista y que dejara de “chupar” cámara. Le dieron puerta y un poco de dinero y se largó a buscar nuevas posibilidades. En 1953 consiguió tener un papel en Salvaje, película protagonizada por Marlon Brando. Debido a su estatura de casi dos metros y a su peculiar rostro con melena negra, y como se veía a la legua que estaba pirado (era una constante escuchar sus tremendos pedos), no le dejaron que se subiese a una moto (que lo requería el guión) por miedo a que atropellara a alguien del equipo. Nuevo despido. Consiguió también compartir película con James Dean, en Al Este del Edén, y como siempre, lo echaron antes de tiempo, esta vez el director lo despidió dándole un fuerte bofetón.

Su gran oportunidad vino de la mano de Stanley Kubrick, lo contrató para Atraco Perfecto y Senderos de Gloria, ahí la víctima fue Kirk Douglas, que era incapaz de memorizar sus líneas por culpa de Carey, que no se ceñía a decir lo que previamente estaba hablado. A Kubrick le encantaban sus improvisaciones y si eso jodía a Kirk, mucho más. Le volvió a llamar para Espartaco, pero se negó a firmar, excusándose que estaba ocupado peinando a sus caballos…



Coppola también se interesó por él, nada menos que le dio la oportunidad de aparecer en El Padrino, pero esta vez se negó alegando que no le veía grandes posibilidades comerciales. Volvió a llamarle para El Padrino II, y otra vez se encontró con una negativa, esta vez el motivo era el contrato, Carey pedía que le cortaran el césped de su casa… tiempo después, como no, volvió a llamarle por tercera vez para la última de la saga, esta vez sí que acepto pero como en las otras dos al final no interpretó el papel, ya que sufrió un ataque cardiaco que se lo impidió.
La fama de bromista de dudoso gusto (en un rodaje llegó a simular su propio secuestro) y las continuas desavenencias con directores le cerraron las puertas. Ya todos le conocían y nadie quería verle cerca de los estudios. Tuvo que buscar refugio en algunas series de televisión como Kung Fú, Los Ángeles de Charlie, Starsky y Hutch o Colombo.

Gracias a estas apariciones consiguió tener suficiente dinero para dar rienda suelta a sus alocadas imaginaciones y rodar su primera película. La cual aparte de dirigir también se encargaría de protagonizar, producir, escribir y distribuir. El título: El Gran Pecador. La historia, que está narrada por una serpiente, cuenta la rutinaria vida de un tipo que descubre que puede atraer a la gente haciéndose pasar por cantante rock. Decide crear una secta religiosa que financia teniendo sexo con viudas millonarias, aparte de acostarse con niñas, llegar a ser elegido presidente, provocar suicidios y al final encontrarse cara a cara con Dios para destronarle del trono del mundo. El encargado de poner música al film fue el memo de Frank Zappa. La película fue un fracaso, pero no estuvo exenta de polémica, ya que el día de su estreno Carey se presentó con una pistola, y mientras apuntaba al personal sustituía el ruido de las inexistentes balas por el de sus atronadores pedos.

Aunque  no tuvo éxito, llegó a los oídos de Elvis Presley, que le admiraba, y le rogó que le entregara una copia, ya que se moría de ganas por verla. Carey sudó de él. Y ya que viene a colación la música, decir que The Beatles eran admiradores de Carey, y lo incluyeron en su famosa portada del disco Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band, pero finalmente no apareció en la portada definitiva, quedando oscurecido por George Harrison.

Otro de sus fans fue Quentin Tarantino, que estaba obsesionado en que aceptara el papel que tenía pensado para él en Resevoir Dogs. El productor y actor de la película, Harvey Keitel, también era un fan suyo y así se lo hizo saber hablándole de lo mucho que le gustaban sus actuaciones, pero al ver que Carey le importaba tres flautas lo que le decía, prohibió que apareciera en la película. Así que Tarantino se tuvo que conformar con poner su nombre en los agradecimientos.


Carey moriría en 1994. Se encontraba trabajando en su nuevo proyecto, El Entrenador de Insectos. La historia es muy típica, un hombre que va a la cárcel por matar a su mujer a pedos…


En fin, estas son algunas de las historias que deja este personaje. Para finalizar os dejo una frase suya respondiendo a un periodista sobre si consumía drogas, que podría definir perfectamente su personalidad: “Yo tengo mi propia cocaína: mi personalidad. Yo soy cocaína. ¿Para qué voy a tomar esa mierda?”


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domingo, 16 de septiembre de 2012

Esa cosa menospreciada


Abbey Road Studios. Es escuchar esas palabras y venir a tu cabeza, como accionado por un interruptor, el nombre de un grupo: The Beatles. Es una conexión emblemática, un icono, y básicamente por aquel concierto. King Kong subió al Empire State Building, ellos a la azotea de Abbey Road.

Pero los cuatro de Liverpool no eran los únicos que rondaban por allí, sin contar a los amigos moteros de George Harrison. Había otro grupo, unos americanos. The Aerovons.

Los cuatro de St. Louise. Ese sobrenombre no tiene gancho, ni de lejos, pero allí se formó la banda con la que cualquiera, incluso fans de los Beatles, podrían confundirlos con solo escucharlos.
Tom Hartman, composior, guitarrista, pianista y cantante, el guitarra rítmico Bob Frank, el bajista Bill Lombardo y el batería Mike Lombardo.

Hartman pone las cosas difíciles a la hora de distinguir voces entre el y los Beatles. Admitamoslo, pocas personas son capaces de distinguir con claridad que canción canta McCartney o que canción canta Lennon, y ahora hay que sumar otro nombre. Con Harrison y Ringo es algo más fácil.

En 1968 llegaron a Inglaterra y consiguieron firmar con EMI para grabar la canción 'A world of you'. Llegar y besar el santo. Ya en Abbey Road grabaron su primer y único disco, 'Resurrection', que no vio la luz hasta el 2003. Que cosa se perdieron los sesenteros y que suerte hemos tenido nosotros...

Por allá en el 1969 solo consiguieron publicar algunas de las canciones de ese álbum con la discográfica Parlophone (otra vieja conocida de los Beatles).
Fans como ellos eran de los Fab Four , y grabando puerta con puerta, la influencia es más que notable. Pero hay dos casos en particular en los que ya no es solo el sonido beatle, es un plagihomenaje claro entre 'Say Georgia'/'Oh!Darling' y la canción que le dio nombre al disco, 'Resurrection'/'Across The Universe'. Los Beatles no llegaron a escuchar esos temas en aquel momento, según declaró Hartman en una entrevista.

The Aerovons se separaron en ese mismo año, razón por la que el disco no fue publicado. Tom Hartman, tras la ruptura, estudió cinematografía en la Universidad de Miami y trabajó escribiendo música para publicidad. El resto, ni idea.



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